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¿Desde cuándo hay impuestos?

Las Cortes

El pueblo, harto de las exigencias de los reyes, se rebelan en ocasiones de forma tumultuosa. Los reyes, ante la oleada de alzamientos populares, ceden en ocasiones y aceptan consultar a sus súbditos a la hora de imponer tributos y de decidir la aplicación de los mismos. Comienzan a ser pagados los tributos para atender determinados gastos públicos. Y el contribuyente se va a convertir en el principal protagonista de la resistencia frente al rey.

Ejemplos típicos de estas limitaciones del poder real se dieron en las Cortes reunidas en León (año 1188) y en la Carta Magna de Inglaterra (año 1215), que proclamó el principio de que el impuesto ha de ser consentido por quien tiene que pagarlo.

A España llega un día un emperador educado en el extranjero. Su política imperial exige enormes dispendios y subsidios. Las Cortes de Castilla y León, compuestas de procuradores elegidos por las ciudades, se muestran resistentes a admitir nuevas exacciones. Las quince principales ciudades castellanas se alzan en rebelión en la Junta de Ávila. Una de sus quejas: “Las imposiciones y cargas intolerables que han padecido estos reinos”.

El ejército real sofocaría el movimiento comunero. Pero la lucha de los monarcas con las Cortes no siempre favoreció a los primeros, que muchas veces tuvieron que plegarse a las condiciones acordadas por las Cortes si querían obtener las sumas que necesitaban.

En acuerdos de este tipo entre los gobernantes y las Cortes está el origen remoto del Presupuesto público, como documento que aprueba el Parlamento y por el que se autoriza al Gobierno a recaudar determinados ingresos y a realizar determinados gastos a lo largo del año. La historia de la soberanía popular tiene mucho que agradecer a la historia del Presupuesto.

Con este control del Parlamento, la Hacienda Pública corre menos peligro de ser utilizada por reyes y gobernantes a su capricho, y se introduce un cierto orden en la obtención de ingresos y en la realización de gastos.

Y una vez que el rey se acostumbra a ver limitado su poder por los acuerdos de las Cortes en materia de impuestos, está naciendo el poder legislativo independiente del propio monarca, que se confía a la representación popular.