Tributos e impuestos
Los ingresos públicos que hacen falta para poder pagar las necesidades comunes y los servicios públicos de los que todos nos beneficiamos (colegios, hospitales, carreteras...), fundamentalmente se consiguen mediante el pago de impuestos que realizamos los ciudadanos de acuerdo con las leyes de nuestro país.
Un impuesto es una cantidad de dinero que deben pagar obligatoriamente los ciudadanos para que las Administraciones Públicas puedan atender los gastos públicos de todos.
Los impuestos no son una cantidad fija igual para todos los ciudadanos, pues esto sería injusto, ya que no todas las personas tienen el mismo dinero. Por eso, pagan más impuestos los que tienen más o ganan más y pagan menos impuestos los que menos dinero tienen. Esto se llama “capacidad económica”. La capacidad económica de las personas se puede saber a través de las cosas que tienen, es decir, de su riqueza (patrimonio), a través del dinero que ganan (renta) o a través de lo que gastan comprando (consumo). Por eso, existen varios tipos de impuestos, para cada una de esas manifestaciones de lo que hemos llamado “capacidad económica” de las personas.
Hay dos clases de impuestos:
-
Los directos, que son los impuestos que permiten que quienes tienen más o ganan más dinero paguen cantidades mayores que quienes tienen menos y reciben unos ingresos inferiores. Uno de los impuestos directos, el más conocido, es el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), que pagan las personas según el dinero que ganan, es decir, del sueldo que cobran, de los beneficios que tiene un médico o una abogada o un fontanero o una taxista... Hay otros impuestos directos, como el que pagan las empresas (Impuesto de Sociedades) o el que pagan las personas que reciben una herencia de alguien que ha fallecido (Impuesto de Sucesiones).
-
Los indirectos, que son los que todo el mundo tiene que pagar por igual cuando hace una misma compra, se gane o se tenga más o menos dinero. El más conocido es el IVA, que se paga cada vez que compramos algo, por ejemplo, una camiseta, un bolígrafo, un cuaderno o un refresco. Todos pagamos lo mismo cuando compramos las mismas cosas, sin que importe si tenemos más o menos dinero. Hay otros impuestos indirectos, como los que se pagan cuando se pone gasolina al coche o al comprar tabaco o bebidas alcohólicas (Impuestos Especiales) o cuando compramos un piso para vivir.
También hay otras cantidades (llamadas tasas) que tenemos que pagar para disfrutar de servicios que son importantes para nuestra vida, por ejemplo, para que se lleven la basura o para que tengamos agua potable en casa.
Por último, como todos sabéis, en España, además del Estado, existen las Comunidades Autónomas, las Provincias y los Ayuntamientos; pues bien, de acuerdo con ello, no sólo hay impuestos del Estado sino también de estas otras Administraciones Públicas.