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¿Qué impuestos hay?

Tributos e impuestos

Los ingresos públicos que hacen falta para poder satisfacer las necesidades colectivas y costear los servicios públicos de los que todos nos beneficiamos, fundamentalmente se consiguen mediante el pago de impuestos y otros tributos que realizamos los ciudadanos de acuerdo con las leyes de nuestro país.

Los tributos son cantidades de dinero que los ciudadanos están obligados a pagar. Dentro de los tributos están los impuestos, las tasas y las contribuciones especiales. Los impuestos son los tributos más importantes, y son las cantidades que deben pagar obligatoriamente los ciudadanos para que las instituciones puedan atender los gastos públicos de todos, sin que cada persona que paga reciba una contraprestación individualizada. En cambio, las tasas son cantidades que los ciudadanos deben pagar como consecuencia de alguna actuación administrativa que sí les beneficia individualmente. Esa actuación hay que solicitarla expresamente, por ejemplo, la recogida de basuras.

Además de los impuestos y las tasas, existen las contribuciones especiales, que son unos tributos que hay que pagar cuando una actuación pública se realiza para satisfacer una necesidad colectiva y produce un beneficio especial a determinadas personas. Ejemplo, incremento del valor de una finca tras la realización de una obra pública.

Los impuestos no son una cuota fija igual para todos los ciudadanos, pues esto sería injusto, ya que no todas las personas tienen el mismo dinero. Por eso, pagan más impuestos los que tienen más, ganan más o gastan más y pagan menos impuestos los que menos dinero tienen. Esto se llama “capacidad económica”. La capacidad económica de las personas se puede saber a través de los bienes que tienen, es decir, de su riqueza (patrimonio), a través del dinero que ganan (renta) o a través de lo que gastan (consumo). Por eso, existen varios tipos de impuestos, para cada una de esas manifestaciones de lo que hemos llamado “capacidad económica” de las personas.

Los impuestos se suelen clasificar en directos e indirectos:

  • Los directos, que son aquellos que permiten que quienes tienen más o ganan más dinero paguen cantidades mayores que quienes tienen menos y reciben unos ingresos inferiores. Uno de los impuestos directos, el más conocido, es el Impuesto sobre la Renta (IRPF), que pagan las personas según el dinero que ganan, es decir, del sueldo que cobran, de los beneficios que tiene un médico o una abogada o un fontanero o una taxista... También son impuestos directos el Impuesto sobre Sociedades, que es el que pagan las empresas, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, que es el que se paga cuando recibimos una herencia de un familiar que ha fallecido (sucesión) o cuando recibimos bienes de alguien en vida (donación), y el Impuesto sobre el Patrimonio, que sólo deben ingresar las personas que tienen bienes a partir de un determinado valor.

  • Los indirectos, que son aquéllos que debe pagar todo el mundo por igual cuando hace una compra, se gane o se tenga más o menos dinero. El más conocido es el IVA, que se paga cada vez que compramos algo, por ejemplo, ropa, un bolígrafo, una golosina o cuando comemos en un restaurante. Otros impuestos indirectos son el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, que se paga, por ejemplo, cuando se compra una casa. Y los Impuestos Especiales, que se pagan al comprar determinadas artículos o productos, como la gasolina para el coche, bebidas alcohólicas o tabaco.

Hasta ahora hemos hablado de los impuestos, pero también tenemos que hacer referencia a otras cantidades que pagamos y que se llaman tasas. Las tasas pertenecen a la misma familia que los impuestos, la familia de los tributos, pero hay diferencias entre ellos, como al principio apuntábamos. La más importante es que, mientras los impuestos debemos pagarlos en los casos que dice la Ley con independencia de los bienes o servicios públicos que utilicemos, las tasas sólo hay que pagarlas para poder disfrutar de un determinado servicio o para poder realizar una determinada actividad. Por ejemplo, se pagan tasas por el servicio de recogida de las basuras, por el abastecimiento de agua potable o por sacar o renovar el DNI, el permiso de conducir o el pasaporte.

Las contribuciones especiales también son un tributo y como ya hemos dicho se pagan cuando una actuación pública se realiza para satisfacer una necesidad colectiva y produce un beneficio especial a determinadas personas. Ejemplo, incremento del valor de una finca tras la realización de una obra pública.

Como sabéis, en España hay otras Administraciones Públicas además del Estado, como son las Comunidades Autónomas, las Diputaciones Provinciales y los Ayuntamientos. Todas ellas tienen sus presupuestos, sus ingresos y sus gastos públicos. Por eso, no sólo el Estado exige impuestos, sino que algunos de los impuestos que hemos visto corresponden a las Comunidades Autónomas y hay otros que corresponden a los Ayuntamientos, y lo mismo sucede con las tasas.