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¿Para qué son los impuestos?

Exposición del profesor

Toda persona tiene que realizar una serie de gastos para vivir, porque tiene que cubrir unas necesidades básicas (entre otras, alimentos, vestido y vivienda). Estos gastos y otros, cuando se tienen pocos años, los pagan los padres, pero cuando ya somos mayores y tenemos un trabajo, cada cual se organiza con sus gastos y con sus ingresos, calculando lo que puede gastar con el dinero que tiene y decidiendo en qué va a gastarlo. Es decir, se hace un presupuesto con el que se va viviendo.

En vuestro caso, cuando recibís una propina o la paga que os dan en casa, sabéis en qué podéis utilizarla y para qué os llega, pero con ella no podréis comprar cosas o ir a sitios que cuesten más de la cantidad recibida. Por eso, cuando, teniendo en cuenta la cantidad de dinero que tenéis, decidís finalmente en qué la vais a gastar o, por el contrario, si la vais a ahorrar toda o una parte, estáis haciendo también vuestro presupuesto.

Sin embargo, no sólo existen las necesidades individuales, también existen las colectivas (educativas, sanitarias, de acción social, policiales, ambientales, judiciales y otras muchas), es decir, aquéllas que por separado cada persona no podría pagar por sí de forma individual, pero que, en cambio, se pueden atender con las aportaciones de todos.

Estas necesidades colectivas ocasionan unos gastos públicos, por ejemplo, los necesarios para poder disponer de una red de centros escolares con educadores dedicados a la enseñanza; para disfrutar de una red de bibliotecas; de hospitales con el adecuado personal sanitario; de centros deportivos para la práctica de deportes y también para ver a nuestros deportistas. Igualmente, hay que realizar gastos públicos para arreglar las calles de la ciudad en la que vivís; para iluminarlas y recoger las basuras; para hacer y mantener parques y jardines; para construir y arreglar las carreteras y autovías; para tener un servicio de bomberos; para poder pagar a los militares y policías, que se ocupan de nuestra defensa y seguridad; para poder disponer de prestaciones, subvenciones y asistencia social.

Porque, ¿qué te parecería si no hubiera colegios públicos ni hospitales ni bomberos ni policías, ni pensiones? ¿Qué te parecería si no hubiera luz en las calles o no se recogiera la basura? Los gastos públicos son para beneficio de todos y, por tanto, entre todos debemos pagarlos.

Para ello están los impuestos, que son unas cantidades de dinero que tienen que pagar los ciudadanos, obligados por ley, para que el Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos dispongan de los recursos suficientes con los que pagar los gastos públicos.

Al igual que para tu economía particular y para la economía de tu familia es importante saber el dinero que se tiene y los gastos que con ese dinero se pueden hacer, para el Estado, las Comunidades autónomas y los Ayuntamientos también lo es. Por ello, el Estado y las demás Administraciones Públicas hacen unas cuentas de ingresos y de gastos, que se llaman presupuestos. La ley más importante en España es la Ley de Presupuestos Generales del Estado, que autoriza al Gobierno a recaudar de los ciudadanos una serie de ingresos y a realizar determinados gastos para poder satisfacer las necesidades colectivas.