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¿Para qué son los impuestos?

Exposición de profesor

Un grupo de amigos va de noche al polideportivo de su pueblo o de su ciudad a entrenar. Luego irán a nadar.

Mañana tienen que acudir a la biblioteca municipal, después de salir de clase, para hacer un trabajo y, si les queda tiempo, irán al parque a jugar. El domingo, después del partido de baloncesto que tienen en el colegio, quieren visitar a un compañero que acaba de salir del hospital en el que le han operado de una lesión en la rodilla.

Mientras van por las calles, pasan al lado de las farolas, de los contenedores de basuras, de los semáforos, de los bancos, de los jardines, del edificio de bomberos y del de la Policía.

Todo transcurre tal como lo tenían planeado, excepto la visita al compañero operado, que no pueden hacer porque en la calle en la que vive no hay luz.

Unos gamberros rompieron las farolas y no se ve nada. Entonces, uno de ellos piensa en el problema que supondría la falta de alumbrado público, o si no hubiera agua en las casas, si no hubiera servicio de recogida de basuras, si no hubiera hospitales públicos ni institutos ni bibliotecas ni polideportivos ni parques. Otro dice que hay más gastos públicos, además de los que ha enumerado su amigo, y señala los que son necesarios para el sostenimiento de las Fuerzas Armadas, la Policía, la Administración de Justicia o el cuidado del medio ambiente y la protección de la naturaleza. Y otro piensa que dañar los jardines, las farolas, los contenedores y cualquier mobiliario público supone un perjuicio para todos, que tendremos que pagar entre todos.

El grupo habla sobre el tema y se da cuenta, por primera vez, de que los bienes y servicios públicos son de interés también para ellos. Además, comentan la importancia que tiene la educación, ya que cuanto mejor sea ésta habrá menos actos incívicos y, por consiguiente, menores serán los gastos dedicados a arreglar destrozos.

Para el compañero lesionado en la rodilla habría sido un problema que no hubiera existido un hospital público y personal sanitario cualificado a su disposición y, además, gratis. Su madre gana muy poco y su padre no tiene trabajo, pero la operación no le ha costado dinero porque en España hay una sanidad pública gratuita para todos los ciudadanos. Para que a este amigo la operación no le haya costado nada, el conjunto de los ciudadanos (también él y su familia) tenemos que aportar unas cantidades de dinero, fundamentalmente mediante los impuestos, que constituyen un gran fondo (ingresos públicos) con el que pagar los gastos públicos que las personas hacemos.

Por ello, es importante que todos paguemos las cantidades (impuestos) que determinan las leyes, porque cuanto mejor cumplamos con nuestras obligaciones como ciudadanos, mejores servicios públicos tendremos y mejor será nuestra forma de vida.

Los impuestos, por tanto, son unas cantidades de dinero que tienen que pagar los ciudadanos, obligados por ley, para que el Estado, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos dispongan de los recursos suficientes con los que pagar los gastos públicos.

El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en Comunidades Autónomas.

Todas estas entidades gozan, según la Constitución, de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses. Y todas cuentan con sus propios presupuestos. Así, corresponde al Gobierno la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado y a las Cortes Generales su examen y aprobación. A los gobiernos de las Comunidades Autónomas también les corresponde la elaboración de sus respectivos presupuestos y a sus Asambleas Legislativas la aprobación de los mismos. Los equipos de gobierno de los Ayuntamientos igualmente hacen unos presupuestos, en este caso locales, que se deben aprobar por la mayoría de la corporación municipal en los correspondientes plenos.

La Ley que aprueba los Presupuestos Generales del Estado es probablemente la ley más importante de un país. El Parlamento, que en España se llama Cortes Generales, puede modificar su contenido e incluso devolver el proyecto al Gobierno cuando se somete a su aprobación.

El debate anual sobre los Presupuestos lleva a analizar asuntos de gran importancia, como modificaciones de impuestos; revisión de las pensiones y de los salarios de los funcionarios; aprobación de grandes proyectos de inversión previstos: carreteras, autopistas, ferrocarriles, aeropuertos; o autorización de operaciones de endeudamiento, que el Gobierno precisa realizar para cubrir aquellos gastos que no podrán ser atendidos con los ingresos tributarios corrientes.

Por tanto, los Presupuestos Generales del Estado, que tienen carácter anual, incluyen la totalidad de los gastos e ingresos del sector público estatal. El Gobierno deberá presentarlos ante el Congreso de los Diputados al menos tres meses antes de que finalicen los del año anterior. Si no pudieran aprobarse antes de que comience el siguiente ejercicio, se considerarán prorrogados automáticamente.