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¿Quién paga los impuestos?

Los derechos y las responsabilidades de los ciudadanos

Vivir en comunidad, vivir en grupo, tiene muchas ventajas, pero también significa asumir responsabilidades. Quien vive en grupo se beneficia de lo que aportan los demás, pero también tiene que aportar su parte al resto del grupo. Es decir, vivir en comunidad significa disfrutar de derechos y ventajas, pero también asumir nuestras responsabilidades para con los demás. Como ejemplo, podemos pensar en las casas en las que todos solemos vivir.

Pues bien, el Estado es como una casa muy grande y quienes viven en ella son los ciudadanos. Por eso, todas las personas que viven en esa casa grande, en ese Estado, tienen que pagar entre todos los gastos comunes; o sea, que todos tienen que pagar los impuestos para que el Estado, que incluye Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, pueda proporcionar los bienes y servicios públicos que son para todos y que todos pueden utilizar. Los impuestos son unas cantidades de dinero establecidas por ley que deben pagar los ciudadanos para contribuir a los gastos públicos.

En una casa, hay pisos grandes y pisos pequeños y, por tanto, no pagan la misma cantidad para los gastos comunes los pisos de diferente tamaño. Pues lo mismo pasa en el Estado, donde hay ciudadanos que tienen más dinero y que, por tanto, pagan más impuestos que otros ciudadanos que tienen menos dinero y que, por tanto, pagan menos de impuestos.

Esto sucede porque, si todos pagaran lo mismo, al igual que en el caso de las personas que tienen poco dinero frente a las que tienen mucho, el Estado (incluidas las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos) tendría poco dinero y podría proporcionar pocos bienes y servicios públicos. Entonces habría niños que no podrían ir a la escuela porque sus padres no podrían pagarla, o gente que no podría ir al médico ni a los hospitales por no tener dinero suficiente, o personas mayores que tendrían que depender de sus hijos o de sus nietos para poder vivir porque no tendrían pensiones. También habría personas que no podrían viajar cuando quisieran porque no habría buenos transportes públicos; o que, aunque tuvieran coche, tardarían mucho en llegar a los sitios porque no habría buenas carreteras. También habría problemas para recoger y reciclar las basuras, para tener agua en las casas para beber, ducharse y lavar la ropa, o podría haber graves consecuencias si ocurriera un incendio por no tener bomberos.

Para que las administraciones públicas (tanto la central como la autonómica y la local) puedan proporcionar los servicios públicos necesarios para que todos vivan lo mejor posible, se paga distinta cantidad de impuestos según el dinero que se tenga y según las obligaciones personales y familiares que tengan las personas. Por ejemplo, no pagan lo mismo quienes ganan sueldos muy altos que quienes ganan sueldos más bajos; tampoco pagan lo mismo las personas que viven solas que las que viven en familia; ni pagan lo mismo las familias que tienen hijos, o que tienen que hacerse cargo de personas mayores o de discapacitados, que aquéllas otras que no tienen este tipo de responsabilidades.

Es decir, que todos los ciudadanos tienen que pagar los impuestos al Estado, a las Comunidades Autónomas y a los Ayuntamientos. Esto es justicia, que significa que, como todos los ciudadanos tienen los mismos derechos, todos tienen las mismas obligaciones, entre ellas, contribuir a los gastos comunes pagando los impuestos. Pero los impuestos no son una cuota fija, igual para todos. Según sea la situación económica y familiar de los ciudadanos, así es la cantidad que tienen que pagar por impuestos. Esto es equidad, que significa tratar de manera diferente las situaciones que son diferentes.

Los impuestos también sirven para que no haya gente que carezca de las cosas más necesarias porque no tenga dinero. Esto es la redistribución. Con el dinero de los impuestos, la Administración central, la autonómica y la local proporcionan los bienes y servicios públicos más básicos y necesarios para todos los ciudadanos. Si unos han contribuido con más cantidad de impuestos que otros, porque tienen mayor capacidad económica, han puesto en práctica el valor de la solidaridad, que es fundamental para vivir en sociedad.